Niños, padres y profesionales unidos en un abrazo colectivo por la salud mental y el valor de la vida.

En el marco del mes de la prevención del suicidio, la Fundación Vivir Mejor llevó a cabo una jornada profundamente emotiva. El objetivo principal fue crear un espacio seguro donde el diálogo, la escucha activa y los abrazos sanadores se convirtieron en las herramientas más poderosas para reafirmar que cada vida es un tesoro inestimable.

Cultura de cuidado: Un espacio para ser escuchados

La jornada fue mucho más que una conmemoración; fue un ejercicio de conexión profunda. Mediante dinámicas como «El Cofre del Desahogo»«El Muro del Perdón» y la estación «Toma lo que necesites», nuestros niños y sus familias pudieron liberar cargas, expresar sentimientos guardados y recibir mensajes de aliento. La presencia de los padres de familia fue vital, reforzando la idea de que la prevención comienza con la presencia, el acompañamiento y, sobre todo, con la capacidad de escucharnos unos a otros sin juzgar.

Abrazos que sanan y palabras que construyen

El ambiente se tiñó de amarillo, color símbolo de la esperanza y la prevención. Entre mariposas decorativas y carteles llenos de mensajes positivos, se vivió un momento de vulnerabilidad compartida que fortaleció la confianza entre los participantes. Las profesionales de nuestra fundación estuvieron presentes no solo para coordinar las actividades, sino para recordarles a cada niño, niña y adulto que nunca están solos y que siempre habrá un «cofre» dispuesto a recibir sus preocupaciones y un abrazo listo para sanar.

«A veces, el gesto más pequeño —como un abrazo sincero o simplemente permitir que alguien se desahogue— es el que evita una tragedia. Esta jornada nos recordó que la prevención del suicidio es una tarea de todos los días y que nuestro compromiso en FUNVIME es asegurar que cada uno de nuestros niños se sienta amado, valorado y escuchado.»

— Coordinación Psicosocial, Fundación Vivir Mejor

Juntos somos una red de apoyo

El éxito de este encuentro radica en la participación activa de los padres y cuidadores, quienes comprendieron la importancia de validar las emociones de sus hijos. Salimos de esta jornada con el corazón renovado, sabiendo que hemos sembrado conciencia y, lo más importante, que hemos fortalecido la red de apoyo que sostiene a nuestra comunidad.

Recordemos siempre que la prevención es un acto de amor constante. En la Fundación Vivir Mejor seguiremos trabajando para que nuestro hogar sea siempre ese lugar donde los problemas se pueden hablar y donde la esperanza nunca se apaga.

¿Sientes que necesitas hablar? Estamos aquí para escucharte.